El mocochinchi es el refresco de las plazas y los mercados: un vaso color ámbar con un durazno seco flotando y, a veces, una ramita de canela. Lo que mucha gente no sabe es de qué está hecho. El mocochinchi es durazno pelado y deshidratado, y el refresco es el agua donde ese durazno se cocinó, endulzada. Aquí está cómo se prepara en casa, cómo bajarle el azúcar y cuánto aguanta.

Qué es el mocochinchi

Los Tiempos lo define así: el mocochinchi es durazno pelado deshidratado con el que se hace una bebida refrescante azucarada, típica de la gastronomía cochabambina, aunque hoy se toma en todo el país. No tiene una historia oficial; según la tradición oral, el durazno llegó con la colonización española, a finales del siglo XVI.

En el mercado lo vas a encontrar suelto, por libra o en bolsitas. Los duraznos se ven arrugados, de color marrón claro a rojizo, y duros. Algunos traen todavía la pepa, otros vienen sin ella.

Cómo elegirlo

  • Que esté seco y entero, sin manchas blancas o verdosas de moho.
  • Que no huela a fermentado. Debe oler a fruta seca, nada más.
  • Mejor sin pepa si lo vas a comer después: es más cómodo, aunque con pepa también sirve para el refresco.

Guárdalo en un frasco cerrado, en un lugar seco. Si se humedece, se echa a perder.

La receta tradicional

Esta es la receta publicada por Los Tiempos, para unos 3 litros:

  • 1 kilo de mocochinchi de buena calidad
  • 3 tazas de azúcar
  • 3 litros de agua
  • 1 palito de canela (opcional)
  1. Remoja el mocochinchi la noche anterior, con agua que cubra bien los duraznos.
  2. Hiérvelo con el agua (y la canela, si usas) durante unas dos horas, hasta que los duraznos estén blandos.
  3. Mientras tanto, prepara un caramelo con el azúcar, hasta que esté semioscuro.
  4. Al terminar la cocción, echa el caramelo a la olla y bate hasta que se disuelva del todo.
  5. Retira del fuego, deja enfriar y sirve bien frío, con hielo si quieres, con un durazno en cada vaso.

El caramelo es lo que le da al mocochinchi tradicional su color oscuro y su sabor tostado.

Una versión con menos azúcar

La receta tradicional lleva tres tazas de azúcar para tres litros, que es bastante. La OMS recomienda que los azúcares libres, los que se agregan a comidas y bebidas, queden por debajo del 10 % de la energía del día. Si el mocochinchi es tu refresco de todos los días, estos cambios lo acercan a esa idea sin perder el sabor:

  • Usa la mitad del azúcar o menos. El durazno ya suelta dulzor durante las dos horas de cocción. Prueba el líquido antes de endulzar.
  • Haz el caramelo con menos azúcar o sáltatelo y endulza al final, a gusto.
  • Refuerza la canela y suma clavo de olor. Con más aroma, se extraña menos el azúcar.
  • Sírvelo más diluido. Una parte de mocochinchi y una de agua fría con hielo.

Si te interesa bajar el azúcar en general, en alternativas al azúcar están las opciones y sus límites.

Cuánto dura

El mocochinchi casero no lleva conservantes. Guárdalo tapado en la heladera y tómalo en pocos días. Si notas burbujas, sabor ácido u olor a fermentado, deséchalo: el azúcar y la fruta fermentan rápido, sobre todo con el calor de Santa Cruz o del Beni.

Mocochinchi y otros refrescos caseros

El mocochinchi es parte de una tradición de refrescos caseros que en Bolivia se toman con el almuerzo, como el refresco de linaza y el de chía. Hechos en casa, decides tú cuánta azúcar llevan. Y si lo que buscas es tomar más líquido durante el día, en formas de beber más agua hay ideas que no dependen de endulzar nada.

El durazno no se tira

El durazno cocido es parte del refresco: se come con cuchara al final del vaso. Los que sobren puedes picarlos sobre avena, yogur natural o un postre. Los Tiempos incluso publicó una receta de helado de mocochinchi con los duraznos sin pepa.