Si llegaste a La Paz, a El Alto o al Salar y te agarró dolor de cabeza con náuseas, lo más probable es que sea soroche, que en la literatura médica aparece como mal agudo de montaña. Es de las búsquedas más constantes que hacen quienes visitan Bolivia, y también de las que más información contradictoria tiene dando vueltas. Esto es lo que dicen las fuentes médicas.
Desde qué altura aparece
El mal agudo de montaña suele empezar a manifestarse por encima de los 2.400 metros sobre el nivel del mar. Para poner eso en contexto boliviano: La Paz se extiende aproximadamente entre los 3.200 y los 4.000 metros según la zona, El Alto pasa los 4.000 y el Salar de Uyuni ronda los 3.650. Cochabamba, a unos 2.500, está justo en el borde donde algunas personas ya lo sienten.
La causa es simple de entender: a mayor altura hay menos presión atmosférica y llega menos oxígeno con cada respiración. El cuerpo compensa dilatando vasos sanguíneos, y ese proceso es el que termina produciendo el dolor de cabeza y las náuseas.
Importa saber que no depende de tu estado físico. Personas jóvenes y entrenadas se enferman, y personas mayores y sedentarias no. Lo que más predice si te va a pasar es qué tan rápido subiste y si ya te había pasado antes.
Los síntomas normales
En su forma leve o moderada, el cuadro incluye:
- Dolor de cabeza, que es el síntoma principal.
- Náuseas o vómitos.
- Falta de apetito.
- Fatiga y mareo.
- Dificultad para dormir.
- Pulso acelerado y falta de aire al hacer esfuerzo.
La mayoría de las personas mejora en uno o dos días. Ese es el plazo esperable. Si al tercer día seguís igual o peor, ya no es el cuadro típico y conviene consultar.
Las señales que no son normales
Acá está la parte que conviene leer con atención, porque el mal de altura tiene dos formas graves que son emergencias médicas. Busca atención inmediata si aparece cualquiera de estas:
- Falta de aire estando en reposo, no solo al caminar.
- Tos con flema o con sangre, o sensación de congestión en el pecho.
- Confusión, comportamiento extraño o dificultad para caminar derecho.
- Piel, labios o uñas azulados o muy pálidos.
- Somnolencia que no cede o pérdida de conciencia.
Estas señales apuntan a acumulación de líquido en los pulmones o en el cerebro. No son para esperar a ver si mejoran solas.
Lo único que siempre funciona: bajar
El tratamiento principal de todas las formas del mal de altura es descender a una altura menor tan rápido y tan seguro como se pueda. Todo lo demás alivia síntomas o gana tiempo; bajar es lo que resuelve.
En los casos leves, muchas veces alcanza con quedarse quieto en la altura donde estás, sin subir más, hasta que el cuerpo se adapte.
Qué ayuda de verdad
- Subir despacio. Es la mejor prevención y la más ignorada. La recomendación general es no aumentar la altura a la que duermes más de unos 300 a 500 metros por noche una vez que pasaste los 2.400. Si llegas en avión directo a El Alto, te saltaste toda esa gradualidad de una vez, y por eso el primer día pega tan fuerte.
- El primer día, no hagas nada exigente. Nada de caminatas largas ni subir escaleras a las apuradas. Llegar y dormir la siesta es una estrategia razonable.
- Toma bastante líquido y come comidas regulares, con preferencia por carbohidratos.
- Evita el alcohol. Especialmente las primeras 48 horas: empeora la deshidratación y complica el sueño, que ya viene alterado por la altura.
- Oxígeno, cuando está disponible, alivia mientras tanto.
Sobre los medicamentos: existen fármacos que se usan para prevenir y tratar el mal de altura, y la acetazolamida es el más conocido. No son de automedicación: tienen efectos secundarios y contraindicaciones, así que la conversación es con un médico antes de viajar, no con el farmacéutico al llegar.
Y el mate de coca
Es lo primero que te van a ofrecer al llegar, y forma parte de la costumbre local desde hace siglos. Ayuda a muchas personas a sentirse mejor y a mantenerse hidratadas, que ya es algo. Lo que conviene tener claro es que no reemplaza a bajar ni cambia el cuadro cuando aparecen las señales graves de la lista de arriba. Tomarlo está bien; confiar solo en él cuando alguien tiene dificultad para respirar en reposo, no.
Si vives acá
Quienes nacieron y viven en la altura no tienen soroche en su día a día: el cuerpo ya está adaptado. Pero esa adaptación se pierde en parte cuando pasas varias semanas al nivel del mar. Si te fuiste a Santa Cruz un mes y vuelves a La Paz, puedes sentir algo al regresar. Se le suele decir soroche de vuelta, y se maneja igual: los primeros días, con calma.
