En zonas por encima de los 2.800 metros sobre el nivel del mar (La Paz, El Alto, Potosí, Oruro y buena parte del altiplano), el sol pega distinto. El Ministerio de Salud llegó a declarar una alerta nacional por radiación ultravioleta para esas zonas, con el índice UV en La Paz llegando a valores de 16 durante la temporada de mayor intensidad: muy por encima del umbral que la OMS considera “extremo”. No hace falta esperar una alerta oficial para tomar en cuenta esta recomendación; la altura mantiene la radiación UV alta durante todo el año, aunque suba más en primavera y verano.

Por qué la altura cambia todo

A mayor altitud, la atmósfera filtra menos radiación ultravioleta antes de que llegue al suelo. En ciudades como La Paz, eso se combina con la ubicación de Bolivia en la franja tropical, donde el sol pasa más directo sobre la cabeza en ciertas épocas del año. El resultado es que te puedes quemar más rápido en el altiplano que en una playa a nivel del mar, incluso en un día nublado o frío, porque las nubes no bloquean buena parte de la radiación UV.

Lo que recomienda el Ministerio de Salud

  • Evita exponerte sin necesidad entre las 10:00 y las 15:00. En ese rango se concentra cerca del 80 % de la radiación del día.
  • Usa protector solar con FPS 15 o superior, aplicado en la piel expuesta.
  • Cúbrete con manga larga, sombrero de ala ancha y lentes de sol. La ropa y la sombra protegen más que cualquier crema.
  • Presta atención extra si vives o trabajas en zonas altas de forma habitual, no solo cuando sales de paseo o haces deporte al aire libre.

Lo que agrega la OMS

La Organización Mundial de la Salud recomienda actuar apenas el índice UV llega a 3 o más. En el altiplano boliviano, prácticamente todos los días del año superan ese número. Sus lentes de sol recomendados son los que bloquean entre 99 % y 100 % de la radiación UVA y UVB, no cualquier lente oscuro. La OMS también es clara en un punto que se presta a confusión: la mejor protección no es el protector solar, sino la sombra y la ropa; la crema es el complemento para la piel que queda expuesta, no la primera línea de defensa.

Quién debe cuidarse más

Niños y adolescentes, personas de piel clara, quienes tienen muchos lunares o antecedentes familiares de cáncer de piel, y quienes trabajan al aire libre (construcción, agricultura, comercio ambulante) están más expuestos y deberían tomar estas medidas como rutina, no como algo ocasional. La OMS también advierte específicamente contra las camas de bronceado artificial: no sirven para producir vitamina D de forma segura y sí aumentan el riesgo de cáncer de piel.

Una costumbre, no una alarma

Esta no es información para generar susto; es la misma lógica que aplica en cualquier país de altura y que muchas familias en el altiplano ya practican sin llamarlo “protección UV”: el sombrero, la manga larga, evitar el sol del mediodía. Sumarle protector solar con el FPS correcto completa el cuadro, sobre todo si pasas horas afuera por trabajo, deporte o el trayecto diario.