En Bolivia, lo primero que ves en un paquete de galletas, una gaseosa o un yogur no es una tabla de números: es una franja de barras de colores en la esquina del envase. Rojo, amarillo y verde, cada una con una frase: “MUY ALTO EN”, “MEDIO EN” o “BAJO EN”. Esas barras vienen de una ley boliviana concreta, tienen cifras exactas detrás y te dicen bastante en dos segundos. Aquí está qué significa cada color y qué mirar después, en la tabla y en la lista de ingredientes.
El semáforo boliviano: la Ley 775
La Ley N° 775 de Promoción de Alimentación Saludable, del 8 de enero de 2016, obliga a que los alimentos y bebidas no alcohólicas procesadas lleven un “sistema gráfico con barras de colores” según su nivel de grasas saturadas, azúcar añadida y sodio (artículo 16). La ley dice cómo debe verse:
- Barra roja: contenido alto. Lleva la frase “MUY ALTO EN…”.
- Barra amarilla: contenido medio. Lleva “MEDIO EN…”.
- Barra verde: contenido bajo. Lleva “BAJO EN…”.
Las barras van en horizontal, en el panel principal, de preferencia arriba a la izquierda. Si un producto tiene algún componente en rojo, además debe llevar uno de cuatro mensajes, que se van alternando: consumir sal yodada, azúcar o grasas con moderación; las frutas y verduras mejoran la salud; actividad física al menos 30 minutos al día; o “Consuma 10 vasos de agua al día”. Si tiene grasas trans, el envase debe decir “Contiene Grasas Trans” en mayúsculas y en un lugar visible.
Esto es distinto de los octógonos negros de “ALTO EN” que se usan en Chile, Perú o México. Si compras un producto importado de esos países, puedes ver los dos sistemas en el mismo paquete: el octógono de origen y la etiqueta boliviana pegada encima.
Con qué cifras se pone cada color
La ley trae su propia tabla en la disposición transitoria cuarta, que se aplica mientras el Ministerio de Salud no la cambie por decreto supremo. Todo se mide por cada 100 gramos (sólidos) o por cada 100 mililitros (líquidos), no por porción:
| Sólidos, por 100 g | Bajo (verde) | Medio (amarillo) | Muy alto (rojo) |
|---|---|---|---|
| Grasas saturadas | hasta 1,5 g | más de 1,5 y menos de 10 g | 10 g o más |
| Azúcar añadida | hasta 5 g | más de 5 y menos de 15 g | 15 g o más |
| Sodio | hasta 120 mg | más de 120 y menos de 600 mg | 600 mg o más |
| Líquidos, por 100 ml | Bajo (verde) | Medio (amarillo) | Muy alto (rojo) |
|---|---|---|---|
| Grasas saturadas | hasta 0,75 g | más de 0,75 y menos de 5 g | 5 g o más |
| Azúcar añadida | hasta 2,5 g | más de 2,5 y menos de 7,5 g | 7,5 g o más |
| Sodio | hasta 120 mg | más de 120 y menos de 600 mg | 600 mg o más |
Un ejemplo para leerla: una bebida con 10 gramos de azúcar añadida por cada 100 mililitros pasa de 7,5 y lleva la barra roja de azúcar. Un vaso de 250 mililitros de esa bebida trae 25 gramos de azúcar añadida. La OMS recomienda que los azúcares libres queden por debajo del 10 % de la energía del día; en una dieta de 2.000 kilocalorías, eso son unos 50 gramos. Ese solo vaso ya es la mitad.
Qué no te dice el semáforo
Las barras son un primer filtro muy rápido, pero tienen límites que conviene conocer:
- No hablan de fibra ni de proteína. Una galleta con barras amarillas puede ser casi solo harina refinada.
- Solo miden tres cosas. Un producto puede tener tres barras verdes y estar hecho sobre todo de almidón y aditivos.
- No se aplican a todo. La ley excluye los alimentos en estado natural, sin industrializar (la fruta, la papa, la carne del mercado), y los productos genéricos azúcar, sal y aceite sin grasas trans. Los alimentos para menores de dos años tienen su propia norma.
- Comparan por 100 gramos, no por lo que comes. Una salsa en rojo por sodio, usada a cucharaditas, puede pesar menos en tu día que un pan en amarillo que comes a diario.
Por eso, cuando dudas entre dos productos con las mismas barras, toca dar vuelta el paquete.
Después de las barras: la porción
La misma ley exige que el envase indique los ingredientes y la información nutricional: energía, azúcares, sodio, grasas y grasas trans. Antes de mirar cualquier número de esa tabla, mira la porción. Las calorías, grasas y azúcares están calculados para esa cantidad, no para todo el envase. Dos paquetes de galletas pueden decir “azúcares: 5 g” y uno usar como porción una galleta y el otro tres. Comparar solo tiene sentido con la misma cantidad de cada uno; si la tabla trae una columna por 100 gramos, usa esa.
Los números que más cambian la decisión
- Azúcares, y si son añadidos. El azúcar natural de la leche o la fruta no es lo mismo que el que se agregó en la fábrica. El semáforo boliviano mide el azúcar añadida, así que un yogur natural puede tener azúcares en la tabla y aun así una barra baja.
- Sodio. Aparece en miligramos y pasa desapercibido en panes, salsas, sopas instantáneas y embutidos, porque no se siente como sal de mesa.
- Grasas trans. Busca la leyenda “Contiene Grasas Trans” o, en la lista, “aceite parcialmente hidrogenado”.
- Fibra. Va al revés: más suele ser mejor, y es buena señal de que el producto conserva parte del grano o la fruta. Es lo que distingue una galleta realmente integral de una que solo se llama así, como se explica en dónde comprar alimentos integrales en Bolivia.
El orden de los ingredientes y los nombres del azúcar
La lista de ingredientes va de mayor a menor cantidad. Si el azúcar, con cualquiera de sus nombres, aparece entre los tres primeros, el producto tiene una proporción alta aunque no sumes un solo gramo. Y el azúcar rara vez se llama solo “azúcar”:
- Jarabe de maíz o de alta fructosa, jarabe de glucosa, jarabe de malta
- Dextrosa, sacarosa, maltosa, fructosa
- Concentrado de jugo de fruta
- Miel, melaza, chancaca o panela
Ninguno es “peor” que el azúcar de mesa en poca cantidad. El problema es que un producto puede sumar tres de estos nombres y, en conjunto, aportar más de lo que sugiere el primer vistazo. Si quieres endulzar en casa con menos, en alternativas al azúcar hay opciones y sus límites.
Un ejemplo en la tienda: dos refrescos embotellados
Imagina dos refrescos listos para tomar, de 500 ml. El primero tiene una barra roja de azúcar y, en la lista, azúcar como segundo ingrediente. El segundo tiene barra verde de azúcar y, en la lista, sucralosa o stevia. El segundo no lleva azúcar añadida, pero sí edulcorante: la barra verde no te dice eso, la lista sí. Si lo que buscas es un refresco sin azúcar y sin edulcorante, la opción es prepararlo tú, como el refresco de linaza y chía, endulzado a gusto o sin endulzar.
Lo que una etiqueta no te dice
Ni las barras ni la tabla miden qué tan procesado está un alimento más allá de esos nutrientes, ni si conviene comerlo todos los días o una vez al mes. Eso depende del resto de lo que comes. Leer la etiqueta no es una lista de prohibidos: es una herramienta para comparar dos opciones parecidas y elegir con más información que la que da el dibujo del frente del paquete.
