“Clima Santa Cruz” fue una de las búsquedas que más creció en Google en Bolivia entre el 31 de agosto y el 1 de septiembre, y no es raro: el reporte meteorológico para la semana del 31 de agosto al 6 de septiembre anticipó una mezcla poco amable de calor fuerte, vientos del norte de más de 80 km/h y dos frentes fríos cortos con lluvia, y la semana viene cumpliendo el guion. Es el clima típico de la transición entre el invierno y la primavera cruceña, se va a repetir varias veces hasta noviembre, y el cuerpo lo siente. Esto es lo que conviene hacer cada vez que vuelva.

Qué dijo el pronóstico de esta semana

Las máximas previstas por región cruceña fueron estas:

ZonaMáxima prevista
Andrés Ibáñez y Norte Integrado34 °C
Valles cruceños31 °C
Cordillera36 °C
Chiquitanía40 °C

El viento fue el otro protagonista: ráfagas del norte por encima de 80 km/h el lunes 31 y el jueves 3 en Andrés Ibáñez, el Norte Integrado y la Chiquitanía, y de más de 60 km/h en los valles. Después de cada golpe de calor y viento entra un frente frío leve y corto: el primero llegó la noche del lunes 31 de agosto y el segundo está previsto para la noche del viernes 4 de septiembre, ambos con lluvias de distinta intensidad. Para los días que siguen, revisa el pronóstico actualizado del Senamhi, porque estas ventanas cambian de un día a otro y el patrón se repite.

Por qué el calor pega más de lo que parece

La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que cuando el ambiente no deja que el cuerpo elimine el calor que genera, el esfuerzo por regular la temperatura recae sobre el corazón y los riñones, y agrava enfermedades ya existentes como diabetes, problemas cardíacos o respiratorios. Los efectos no tardan semanas: las hospitalizaciones y muertes por calor ocurren el mismo día o en los días siguientes.

Las personas con más riesgo, según la OMS: mayores de 65 años, quienes tienen enfermedad cardíaca o pulmonar, quienes trabajan al aire libre y quienes viven en casas mal ventiladas. Quien cocina en un ambiente cerrado también recibe más calor del que se nota.

Cómo pasar estos días sin sustos

Agua a lo largo del día, no solo cuando te da sed. La OMS recomienda entre 2 y 3 litros diarios en días de calor, tomados de a poco. La sed ya es una señal tardía de que falta líquido.

Sombra y horario. A la sombra la temperatura que percibe el cuerpo baja entre 10 y 15 °C. Si puedes elegir, mueve las diligencias, el ejercicio y los trabajos al aire libre a la mañana temprano o al final de la tarde.

Ropa liviana y clara. Prendas sueltas, de algodón o telas que respiren, y sombrero o gorra si vas a caminar bajo el sol.

Casa fresca de día, ventilada de noche. Cierra ventanas y cortinas en las horas de más calor y ábrelas de noche, cuando afuera está más fresco que adentro. El ventilador ayuda mientras la temperatura ambiente esté por debajo de 40 °C; con más calor solo mueve aire caliente. Si tienes aire acondicionado, la OMS sugiere dejarlo en 27 °C y combinarlo con ventilador para no disparar la factura.

Duchas o paños fríos. Una ducha fresca o un paño húmedo en la nuca y las muñecas bajan la temperatura rápido. Pasar dos o tres horas al día en un lugar fresco también cuenta.

Llama a quien vive solo. Si tienes un familiar mayor o con problemas del corazón, pulmón o riñón, un mensaje o una llamada al día durante la ola de calor es una medida de salud, no un detalle.

Con el viento, cuida los ojos y las vías respiratorias

Un viento del norte de 80 km/h levanta polvo y arrastra humo si hay chaqueos o incendios cerca. Si sales, lentes que cubran bien los ojos y, si el aire se ve cargado, barbijo. Al llegar a casa lávate la cara y las manos, y si tienes asma o rinitis, ten el inhalador o el antihistamínico que usas a mano en vez de esperar a que la crisis empiece.

Cuándo preocuparse

Dolor de cabeza intenso, mareo, náuseas, calambres, piel muy caliente y seca o confusión después de estar al sol o en un lugar cerrado y caluroso son señales de que el cuerpo ya no está regulando bien la temperatura. Lleva a la persona a la sombra, dale agua si está consciente, mójale la piel y busca atención en el centro de salud más cercano. Con niños pequeños y adultos mayores no vale la pena esperar a ver si mejora solo.

Y cuando entre el siguiente frente frío, la regla es la de siempre: abrigo por capas, porque en el mismo día puedes pasar de 34 °C a una noche fresca con lluvia.