El control parental no es un único interruptor. Las plataformas separan tiempo, gasto, chat y contenido, así que puedes configurar solo lo que responde al problema concreto de tu familia.

Antes de tocar nada, conviene decidir qué problema quieres resolver. Son distintos:

  • Tiempo. Cuántas horas y en qué franjas.
  • Gasto. Que no aparezcan cargos inesperados en la tarjeta.
  • Chat. Con quién puede hablar y quién puede escribirle.
  • Contenido. Qué clasificación de edad puede abrir.

Antes de activar todo, acuerda qué límite hace falta, cómo se revisará y cuándo puede cambiar.

PlayStation

Los controles se administran desde la cuenta del adulto responsable de la familia, no desde la consola del menor. Se pueden configurar en la consola, desde la web de la cuenta o desde la aplicación móvil de PlayStation.

Lo que se puede fijar: tiempo de juego diario y horarios permitidos, límite mensual de gasto para la cuenta del menor, restricción por clasificación de edad para juegos y para contenido web, y control de comunicación y contenido generado por otros usuarios.

El límite de gasto permite fijar un monto mensual para la cuenta del menor. Revisa también si la plataforma exige aprobación por compra y qué saldo puede usarse sin pedirla.

Xbox

Xbox trabaja con un grupo familiar de Microsoft y una aplicación dedicada (Xbox Family Settings) que permite administrar todo desde el celular, incluso mientras el menor está jugando.

Lo que se puede fijar: tiempo de pantalla por día y por dispositivo, aprobación previa para cada compra, filtro de contenido por clasificación, restricciones de multijugador y de chat, y un informe periódico de actividad.

La aprobación de compras permite que el menor solicite un juego y que el adulto acepte o rechace la operación desde su cuenta. Es una alternativa a dejar todas las compras abiertas.

Nintendo Switch

Nintendo separa dos cosas: los controles que se configuran en la propia consola y los que se manejan desde la aplicación Control parental de Nintendo Switch en el celular.

En la consola se establecen las restricciones de contenido, de comunicación entre jugadores y de publicación en redes sociales. Desde la aplicación móvil se añade lo que la consola no puede hacer sola: límite de tiempo diario, hora de fin de jornada y un resumen de qué juegos se usaron y por cuánto tiempo.

Un detalle importante que confunde a muchas familias: el control parental de Switch se aplica a la consola completa, no a un usuario concreto. Si el equipo es compartido, afecta a todos.

Las compras de la eShop se restringen desde la configuración de la cuenta Nintendo del adulto, en un lugar distinto al de los controles de la consola.

Android

Se administra con Family Link, la aplicación de Google para supervisar la cuenta de un menor. Permite fijar un límite diario de uso, una hora de descanso en la que el dispositivo se bloquea, y conceder tiempo extra puntual cuando tiene sentido.

Aparte, y de forma independiente, están las restricciones de contenido de Google Play: se configuran con un PIN dentro de la propia tienda y limitan qué aplicaciones y juegos se pueden descargar según la clasificación de edad.

Dos advertencias que la documentación de Google señala y conviene tener presente: las restricciones de contenido se aplican al dispositivo donde se configuraron, y no impiden que el contenido restringido aparezca en resultados de búsqueda o mediante un enlace directo.

Para el gasto, lo eficaz es exigir autenticación para cada compra dentro de la tienda, además de no dejar el método de pago guardado.

iPhone y iPad

Los controles están en Tiempo de uso, dentro de los ajustes del sistema, protegidos por un código distinto al de desbloqueo. Permiten límites de tiempo por aplicación y por categoría, tiempo de inactividad programado, restricciones de contenido por edad y, como punto clave, exigir aprobación del adulto para compras y descargas mediante Compartir en familia.

Qué controlan mal todos ellos

Vale la pena decirlo porque genera falsa tranquilidad:

  • El chat dentro del juego. Bloquear el chat de la plataforma no bloquea el chat interno de un juego concreto, ni los servidores de voz de terceros donde suele ocurrir la conversación real.
  • Los dispositivos que no controlas. La casa de un amigo, el celular de otra persona.
  • Los contenidos sobre el juego. Videos, transmisiones y comunidades quedan fuera del alcance del control parental de la consola.
  • Las estafas. Ningún filtro de edad detecta una oferta de diamantes baratos por WhatsApp. Eso se previene con conversación y con el método de pago fuera de alcance.

Las clasificaciones de edad, en corto

Los juegos llevan una clasificación, como ESRB en América o PEGI en Europa. Ambas incluyen descriptores que explican por qué tienen esa edad: violencia, lenguaje, juego simulado con apuestas, compras dentro de la aplicación.

El descriptor de compras dentro de la aplicación merece una revisión separada de la edad. Un juego puede ser apropiado por contenido y aun así incluir una tienda o mecánicas de gasto.

La parte que no es técnica

Los controles funcionan mejor cuando no son un descubrimiento. Explicar qué se activó y por qué deja claro el motivo del límite. “Está para que no pase lo del mes pasado” abre una conversación más útil que “no confío en ti”.

Los informes de actividad aportan contexto para esa conversación: muestran tiempo de uso y, según la plataforma, solicitudes o intentos de acceso a contenido restringido.